En el ecosistema del tránsito, el peatón es considerado el usuario más vulnerable de la vía pública. Por definición, un peatón es toda persona que transita a pie, incluyendo también a quienes empujan una bicicleta o una moto con el motor apagado.
El espacio natural y legítimo de circulación del peatón es la acera (vereda), mientras que la calzada (calle) está reservada para los vehículos. Sin embargo, la interacción entre ambos es inevitable. Para garantizar la seguridad y evitar siniestros, la Ley de Tránsito (Ley 18.191) establece normas claras sobre la preferencia de paso.
A continuación, detallamos todos los lugares y situaciones donde el peatón tiene la prioridad absoluta frente a los vehículos.

Lugares y Situaciones donde el Peatón Tiene Prioridad
- Cruces peatonales y cebras: El Artículo 7 de la Ley 18.191 establece claramente que todo conductor debe dar preferencia de paso a los peatones en los cruces o pasos reglamentarios destinados a ellos. La "cebra" reafirma esta preferencia; quien conduce debe reducir sensiblemente la velocidad y, si hay personas cruzando, está obligado a detener el vehículo por completo.
- Entradas y salidas de garajes: Las veredas están destinadas a los peatones. Cuando un vehículo cruza la vereda para entrar o salir de un inmueble (casa, edificio, parking, estación de servicio, etc.), la persona que camina por la acera siempre tiene la preferencia de paso.
- Al realizar giros en esquinas: Cuando un vehículo cambia de dirección para doblar en una intersección, debe cederle obligatoriamente el paso a los peatones que se encuentran cruzando la calzada hacia la cual el vehículo pretende ingresar.
- Zonas de riesgo o aglomeración: Los conductores deben reducir la velocidad "a paso de peatón", o incluso detenerse, al pasar frente a escuelas en horarios de entrada o salida, en zonas de obras, en manifestaciones o lugares con gran concentración de público.

Cuestionario Frecuente: El Peatón y el Tránsito
1. ¿Por dónde debe cruzar la calle correctamente el peatón?
El peatón debe atravesar la calle exclusivamente en las esquinas o en aquellos lugares señalizados para tal fin, como semáforos, cruces peatonales o cebras. Está totalmente desaconsejado cruzar a mitad de cuadra, en diagonal, o saliendo de entre medio de vehículos estacionados, ya que es una actitud inesperada que aumenta el riesgo de atropellamiento.

2. Si camino por una ruta o camino que no tiene vereda, ¿por dónde debo circular?
Si la vía no posee acera o banquina, caminar por la calzada conlleva mayores riesgos. La norma exige que siempre se debe caminar de frente al tránsito. Nunca se debe caminar dándole la espalda a los vehículos, ya que esto impide advertir un peligro a tiempo y tomar una medida de escape.

3. ¿El conductor debe tener consideraciones especiales con los niños que son peatones?
Sí. Las vías de tránsito no están diseñadas para la estatura y percepción de los niños. Por sus características, se distraen fácilmente, tienen un campo visual limitado y muchas veces no perciben el peligro. Quien conduce debe prestar especial atención, y los adultos a cargo deben llevar a los niños siempre de la mano.

4. ¿Qué precauciones extra se deben tomar frente a peatones con discapacidad o adultos mayores?
La reglamentación exige una actitud tolerante y colaborativa. Se deben respetar los tiempos de traslado de personas con movilidad reducida (como usuarios de sillas de ruedas) o personas mayores que pueden tener dificultades visuales o motrices. Además, es fundamental identificar los bastones: el bastón verde indica baja visión y el bastón blanco ceguera total. Jamás se debe estacionar bloqueando las rampas de acceso o el paso en la vereda.

5. ¿Qué pasa si cruzo en una esquina con semáforo?
En esquinas semaforizadas, el peatón debe cruzar solamente cuando la luz verde a su frente lo habilite. Hacerlo de otra forma pone en riesgo su propia integridad y compromete la seguridad de los conductores.

Consejo de Seguridad Vital: Como peatón, antes de comenzar a cruzar, busque siempre el contacto visual con el conductor del vehículo que se aproxima. Esta simple acción minimiza las probabilidades de sufrir un siniestro, ya que garantiza que ambas partes se han visto mutuamente y entendido sus intenciones.
