En enero de 2026, luego de pensarlo durante varios meses, tomé la decisión de pasarme a la movilidad eléctrica. Qué modelo elegir también fue un largo debate interno, pero finalmente me decidí por el Spark EUV 2026 en Silca.
Si bien soy muy metódico y había hecho todos los cálculos previos (cuota del banco, carga de batería, patente y seguro), sabía perfectamente que la verdad se ve en la cancha. Solo cuando estuviera "surfeando la ola" de los gastos diarios sabría si la decisión había sido la acertada.
Vamos a los números (¡Alerta de spoiler!)
Luego de siete meses de uso, puedo decir que, aunque surgieron algunos gastos extra no planificados, fue la mejor decisión que pude haber tomado.
Gracias al historial detallado que llevo en EcoRegistro, la diferencia entre mi auto actual y mi vehículo anterior (un Jac S2 a combustión) es abismal:
- Mi Auto Eléctrico (12/01/2026 al 01/07/2026): Gasté $20.198 en un total de 50 cargas. Esto nos da un promedio de $403 por carga y un gasto mensual en energía de unos $3.564.
- Mi Auto Anterior (Jac S2 - Registro de 3 meses): Gasté $40.508 en apenas 19 cargas. El promedio por carga era de $2.132 y el gasto mensual proyectado en combustible rondaba los $9.348.
💡 El veredicto de los datos: Con el auto eléctrico gasto 5 veces menos por carga que con el de combustión.
El factor de los cargadores públicos
Hay un dato clave en mi experiencia: yo cargo siempre en cargadores públicos. Si tomamos en cuenta que la tarifa residencial (doméstica) es notablemente más barata, el costo por carga podría bajar hasta 3 veces más. Los números serían, de verdad, increíblemente más bajos.
¿Cómo distribuí mis 50 cargas en este tiempo?
- 43 cargas en la red de UTE: 30 fueron en carga rápida y 13 en carga lenta. Completé la carga al 100% en 12 oportunidades.
- 7 cargas en E-One: Esta red la utilizo únicamente para emergencias, ya que su costo es superior al de UTE, incluso considerando la bajada de bandera.
Conclusión: ¿Vale la pena dar el salto?
En definitiva, más allá de los gastos fijos como el seguro, la patente o la cuota del préstamo, la compra fue un acierto rotundo. Cuando termine de pagar la cuota del auto, el costo de mantenerlo rodando va a ser ridículamente inferior al que tenía con el Jac a combustión.
Además del bolsillo, hay algo intangible: el confort de marcha, la respuesta inmediata y el cambio tecnológico que se siente al manejar un eléctrico es muy difícil de encontrar en autos de gama media o baja a combustión.
Si estás pensando en dar el paso, te dejo tres consejos:
- Hacé tus propios cálculos y proyectá tu rutina.
- Intentá cargar en tu casa siempre que puedas para maximizar el ahorro.
- Financiá lo menos posible para que los intereses de un préstamo no tapen el beneficio inmediato del ahorro en combustible.
¡Dale para adelante! El futuro de la movilidad ya está acá.